jueves, 8 de enero de 2009

Sobrecalentamiento político

Armando Briquet
abm@armandobriquet.com

Todo esfuerzo necesita de un tiempo de reposo para asimilarlo. Las sociedades deben descansar.

Es quizás lo más parecido a recobrar el aliento después de una carrera, donde un atleta prepara mente y cuerpo. Éste, luego de pasar meses enfocado en los detalles del circuito, memorizar cada curva y subida empinada, cuidar su alimentación y fortalecer los músculos que lo llevaron a la meta, busca volver a la normalidad. Sus días no amanecen tan temprano como cuando entrenaba, las comidas regresan a sus porciones usuales y el diarismo aparece de nuevo.

Lo mismo ocurrió en el país luego de concluir un largo año marcado por la política.

Pasamos 2008 en medio de la campaña electoral más larga de la historia para elegir a nuestros gobernantes regionales y municipales. Antes, sólo las elecciones presidenciales requerían de procesos tan prolongados y demandantes no sólo de tiempo, sino también de recursos.

El que haya sido así no es necesariamente malo; más bien demuestra mayor interés de la ciudadanía en conocer a sus gobernantes locales y la importancia que tienen a la hora de resolver los problemas de la gente. Pasaron de ser una elección de maquinaria para convertirse en la expresión de todo el colectivo.

Pero el Presidente se empreña en no dejar asimilar esa contienda electoral. La Asamblea Nacional, para seguirle el juego, se empecina en no dar tiempo a que los nuevos gobernantes muestren el porqué resultaron favorecidos por la mayoría, y meten al país en una enmienda constitucional que sólo lo favorece al Gobierno nacional.

La estrategia oficialista vuelve a recaer en un falso riesgo de perder la Presidencia cuando éste apenas lleva dos de sus seis años de período electo. Para colmo e irrespeto a los habitantes de la capital, designan al nuevo alcalde de Caracas como jefe de campaña de esta enmienda, quien en vez de atender los índices de inseguridad y la cantidad de basura, ahora sólo nos habla para asegurar que las cajas de firmas recolectadas estaban realmente llenas.

Forzar un nuevo proceso electoral para febrero del año entrante sólo traerá más fatiga a este proceso denominado revolucionario. Y es que todos sabemos que el resultado electoral ya está cantado: será el mismo del 2-D, cuando los venezolanos salimos a votar contra la reelección indefinida.

Están sobrecalentando a la sociedad.

1 comentario:

Unknown dijo...

No habíamos salido de elección y ya nos estaban lanzando la otra. Como si no hubiera suficientes problemas en el país que resolver para seguir encampañados un rato más. Alguien debería decirle al Prsidente que debe ponerse a trabajar.